La hoja del monte

 

Viajeros por España:

 

Bartolomé Joly

 

El viaje se inicia en El Rosellón y discurre por Barcelona, Lérida, Valencia, Zaragoza y, finalmente, Valladolid donde se interrumpe sin que sepamos cuando ni como regresó el viajero a Francia.

El relato de este viaje fue escrito por Joly una vez terminado el viaje según se desprende de algunas de los pasajes del mismo e incluye, en la última parte, una larga disertación sobre la estructura de los principales consejos de gobierno español y algunas consideraciones sobre las costumbres de los españoles.

La opinión de Joly sobre el porvenir del reino de España, al que atribuye no pocas fechorías contra propios y extraños, es poco halagüeño pero esta animosidad, si embargo, no impide que Joly sea también un observador atento que proporciona detalles muy interesantes sobre las costumbres de los españoles de la época, en especial en lo que se refiere a los trajes usados y la gastronomía que no siempre aprueba ya que, en su opinión, se abusa del ajo y de las especias en los condimentos.

Este viajero parece ser aficionado a la botánica ya que hace algunas descripciones interesantes de las encinas, alcornoques y las higueras de Indias.

Por otro lado, dentro de su diario de viaje incluye una descripción muy negativa de una venta que ha pasado a ser modelo copiado por otros muchos viajeros, reales o ficticios, por España.

En la obra Viajar en la España del Quijote, publicado por esta editorial, hay un extracto detallado de este viaje

 

Bartolomé Joly, limosnero y consejero del rey de Francia, realizó su viaje a España entre 1602 y 1604, acompañando al Abad de la orden del Cister que realizaba una visita de inspección en los monasterios de su orden.